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Monzon

En el suroeste asiático, los monzones traen una época más o menos prolongada de lluvias muy intensa, seguida de otra mas seca.

Los principales elementos que se toman en consideración a la hora de clasificar los climas en nuestro planeta son la radiación solar, la temperatura, la humedad del aire, las precipitaciones, la evaporación, la presión y el viento, estando todos ellos íntimamente relacionados entre sí.

Atendiendo a la distribución entre de los océanos y los continentes cabe distinguir el clima continental, propio del interior de los continentes, con grandes oscilaciones diarias y anuales en la temperatura y con aparición estacional en las precipitaciones. Por contraposición, el clima marítimo está sometido a la influencia moderadora del mar (debido a la capacidad de retención térmica del agua, que se calienta y se enfría lentamente, atenuando de este modo los cambios más extremos en las temperaturas que se producen en el aire) por lo que las oscilaciones térmicas diarias o anuales son mucho menores y las precipitaciones, que son abundantes, suelen distribuirse de modo bastante uniforme. Un clima especial en el mediterráneo, con una mayor estacionalidad que en el anterior, lo que se traduce a una época calurosa y más o menos seca y otra templada y húmeda.

Según la temperatura se diferencian los climas más calurosos, los templados y fríos, que, de modo general, se distribuyen en franjas concéntricas desde las zonas ecuatoriales para los primeros y las latitudes medias para los segundos, hasta las zonas más próximas a los polos en el caso de los terceros. En cuanto a la humedad y el número de precipitaciones se habla de clima áridos (con precipitaciones muy escasas o nulas), secos (con lluvias escasas pero suficientes abundantes y también una elevada humedad relativa del aire) y monzónicos, caracterizándose estos últimos por la gran estacionalidad de la época de las lluvias. Casos especiales son, por último, los climas polares, aunque sean diferentes en el Ártico y en la Antártida y los de alta montaña, en los que se encuentran formas climáticas muy diversas y constituyen siempre excepciones dentro de una región climatológica cualquiera. Entre todos ellos hay infinidad de variaciones y formas intermediarias, por lo que es posible hablar, por ejemplo, de un clima templado con un acusada continentalidad o de un frio moderado por su carácter marítimo. Además, dentro de una determinada región climática, la existencia de una singularidad física (por ejemplo, un lago o una cadena montañosa) crea variaciones que a menudo pueden suponer un contraste un con el resto del entorno. Por último, a nivel más pequeño, es importante para los seres vivos la existencia de pequeños microclimas, que pueden ser por ejemplo, la sombra y algo de humedad recogida debajo de una roca en un clima desértico.